Electrodependientes

Una madre fue lo suficientemente clara hace menos de un día y medio en una manifestación frente a Casa de Gobierno para describir uno de los rasgos que suelen caracterizar a los legisladores –sin distinciones partidarias, para ser justos- a la hora de abordar temas que necesitan de un tratamiento a conciencia en la urgencia: oportunistas de la palabra empeñada. 


La mujer hacía referencia a las constantes dilaciones que sufren los proyectos de ley cuando ingresan en el trajín del trámite parlamentario para llegar a una aprobación final.

En su caso, la manifestante explicó que mientras los cómodos hacedores de la ley se toman su tiempo para sesionar cuando les viene en gana o cuando les conviene, allá abajo, en un barrio que ellos deben buscar en el mapa porque lo más probable es que lo desconozcan, una persona sin más ayuda que la que concurre por mano de quienes lo aman con devoción se debate entre la vida y la muerte cuando el servicio de energía se resiente, o cuando le llega la boleta a p

rincipios de mes para demandarle un pago similar al que debiera realizar un comercio. 


Para aplicar todavía más justicia al escenario, es necesario remarcar que mientras un proyecto de ley se encaminaba hacia su aprobación, del otro lado del campo se generaba uno similar –no pueden tener demasiadas diferencias ya que no se trata de legislar sobre el vacío sino simplemente explicitar una adhesión a un instrumento nacional ya aprobado- que iba en sentido contrario en el proceso parlamentario.

La falta de consenso entre los dos sectores para elegir uno de los dos proyectos ya quedó atrás y no parece superable esa circunstancia hasta ahora. 


Quizás la necesidad urgente ante estas circunstancias es que el liderazgo pegue dos gritos y obligue a los renuentes a arremangarse y laburar con el fin único de satisfacer una necesidad ciudadana, y no para pensar en las repercusiones mediáticas que tendrá la problemática una vez salvada. 


Desde la empresa de Energía –los mismos padres lo reconocen- aseguran que la situación sólo está trabada por esta cuestión.

El resto se lo puede hacer en menos de setenta y dos horas, y prácticamente sin siquiera disponer de aditamentos extra.
 

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