Hoy: Guillermo Melo

Cara a Cara: La vigencia de un elegido de la radio

Por Kelo Molas


Es mucho más que “Recordando éxitos”, su carta de presentación. Lo avala una irreprochable trayectoria de 40 años.

Hoy, a los 57, tiene acumulados premios y distinciones por doquier, entre ellas: personaje destacado en Valle viejo y Ciudadano Ilustre declarado por el CD de la comuna capitalina.

Nacido en Capital vivió toda su vida en  el departamento chacarero. Es un hombre de radio y piensa seguir “hasta que Dios diga basta”.

Sobrino de monseñor  Arturo Melo, sacerdote que fuera director del diario La Unión, encierra sus conceptos en una profunda fe. Llegó a ser director de Radio Nacional Catamarca por un mes, en el año 2002.

Dueño de un espíritu profundamente solidario, aboga por una Catamarca donde los gobernantes vuelquen todos sus esfuerzos en favor del pueblo, además de mostrarse preocupado por el avance de la droga, la corrupción y la falta de justicia. Un personaje querido y respetado, cuya voz hizo posible la magia de meterse por la puerta grande de miles y miles de hogares catamarqueños.

El Cara a cara de este domingo tiene como protagonista al locutor y creador Guillermo José Melo.

 

  -Si nombramos a Guillermo Melo estamos diciendo “Recordando éxitos”. ¿Por qué, teniendo en cuenta que además sos locutor y periodista?

  -Antes, aclaro algo: no soy periodista, que para mí es palabra mayor. Apenas soy locutor, recibido como tal, pero solamente locutor. Creo que hacer “Recordando éxitos” es algo que Dios me regaló, porque cabe preguntarse cuántos colegas de mi época han creado importantes programas de radio y televisión, pero que no tuvieron la vigencia ni la trascendencia de “Recordando éxitos”…diría mejor la vigencia. Por eso soy un eterno agradecido de Dios y la Virgen del Valle, porque  la idea surgió a través de Amanda Carrizo, que trabajaba en el Departamento Artístico de la recordada LW7 Radio Catamarca, que estaba por calle Rivadavia al 700, cuando llegaban los discos de la música internacional, como  ABBA, Queen, Kiss, David Bowie, The Beatles y otros. El espacio físico no daba más para contener a tanta calidad de discos vinilo, tanto simples como LP y ya estaban por enviarlos a archivo. Yo tendría unos 20 años, pero debo decir que el primer programa lo tuve junto a Anita Martinena, se llamaba “Comunicándonos”, allá por fines de la década del ´70. Después, al año siguiente, me contrataron para hacer un homenaje a Polo Giménez y Los Arrieros de Valle Viejo. Cuando fui a la emisora a cobrar el cheque, me vuelvo a dar con el tema del poco espacio que había en el departamento artístico para guardar tamaña cantidad de material discográfico.

 

  -Ahí comenzó la historia…

  -Fue entonces cuando Amanda Carrizo me propuso hacer un programa con la música de los ´60, que dicho sea de paso ya no sonaba. Las compañías discográficas querían vender discos, por lo que consideraban a la música de los años ´60 como algo viejo, no les interesaba. La cuestión era que esos discos no fueran a parar en un depósito. Además de los grupos nombrados, estaban Los Iracundos, Los Ángeles Negros, Palito Ortega, Leo Dan, Sandro. Cuando Amanda me hace la propuesta, hablamos con los directivos, se creó el programa “Recordando éxitos” que iba de lunes a viernes, de 20 a 21. La presentación estuvo a cargo de Anita Martinena, Antonio Santillán era el operador técnico y Amanda era la responsable de la programación musical. La característica del programa, que se mantiene hasta el día de hoy, era armar la musicalización por bloque: no estaba todo mezclado, la música en inglés tenía su bloque, lo mismo que la cantada en castellano, al igual que por intérpretes –sean  solistas o parte de un conjunto-, algo que se sostiene hasta el presente. La verdad, pensábamos que iba a ser un programa más, pero con el pasar de los días los buzones de la emisora se llenaron por la cantidad de cartas recibidas. Así estuve un mes y como yo tenía que volverme al Sur, lo siguió haciendo un tiempo (Juan José) “Cacho” Serra, con otro estilo; hasta que se terminó.

 

  -Hay más historia…
 

-Así es. Cuando vuelvo a Catamarca, en el año 1984, ya era Radio Nacional y estaba por calle Chacabuco al 700. A todo esto, recuerdo que los diarios La Unión y El Sol se habían ocupado de mí, al hacerse eco de lo que decían de mi persona los diarios del Sur, refiriéndose a un joven locutor catamarqueño y, por supuesto, aquí no era conocido todavía. En ese año, 1984, estando aquí de vacaciones, los directivos de la radio me proponen incorporarme a la emisora. El contacto por el cual me tenían en cuenta era ‘Coco’ Melo Cabrera, que era mi tío. Me interesó la propuesta y la condición era que hiciera nuevamente “Recordando éxitos”. Ahora bien, volviendo a la pregunta inicial, considero que “Recordando éxitos” es algo especial, algo que me mantiene en vigencia, a tal punto que hace tres años me contrató Radio Valle Viejo para hacer ese programa. Lo cierto es que el ciclo trascendió las generaciones: además de los padres e hijos, lo escuchan también los nietos. Sostengo que todo lo que me pasa tiene que ver con los sentimientos: el catamarqueño es muy nostálgico, siempre estamos diciendo que los años pasados fueron los mejores. Así, en todos los órdenes, donde tienen mucha importancia los sentimientos, estrechamente ligados a la familia.

 

-Desde entonces ha nacido una fuerte comunicación con la gente.
 

-Sí, es verdad,  pero con una particularidad: en el programa los oyentes no salen al aire a través del teléfono. ¿Por qué? Porque los oyentes quieren escuchar música y no quiero que el tiempo sea ocupado mayormente por la opinión de los que llaman a la radio. En esto no tengo dudas: la gente quiere escuchar música. La cosa funciona así: nosotros ponemos la música y los oyentes ponen el recuerdo. Los escuchas dejan los mensajes y cuentan que con tal o cual tema se bailaban los fines de semana en la casa, en un boliche o en un club. Y todos dejan su emoción en cada recuerdo, en el que siempre figuran los seres queridos que ya no están.

 

  -La radio es hoy tu gran pasión.

  -¡Claro! A tal punto que, gracias a Dios, me permite vivir de ello. Creo que tiene mucho que ver con la personalidad del individuo: cuando una persona es tímida, como es mi caso, siente la necesidad de comunicarse con la gente y no lo puede hacer de manera directa porque le cuesta. Entonces, recurrí al micrófono que me posibilita llegar a mucha gente e incluso no estoy obligado a que me conozcan o me vean personalmente. Esto me llevó a utilizar un medio de comunicación en la vida para poder comunicarme con el resto de las personas. Después, viene la trascendencia. Porque uno puede tener un sueño, pero a ese sueño hay que trabajarlo para hacerlo realidad. Debo decir que me he sacrificado muchísimo para lograr alguna trascendencia. En los comienzos, con 17 años, tenía que viajar desde Pico Truncado hasta Comodoro Rivadavia. Mi hermana –ya fallecida- Francisca del Carmen Melo, a escondidas de su esposo, me pagaba los pasajes en vuelos nocturnos,  desde Comodoro a Buenos Aires, para que pueda ir a estudiar y rendir como locutor. Nada era fácil en aquella época. Además, el hecho de ser catamarqueño no era muy atractivo para los productores en aquellos tiempos. Les podía gustar el timbre de voz, pero no la tonada; por aquellos años había otra forma de pensar. Hoy por hoy, el catamarqueño es un locutor respetado en todo el país, algo que me parece muy bueno. Recuerdo que allá en el Sur me tocó en suerte crear el programa “Catamarca a la distancia”, que fue el primer programa dedicado a hablar todo de la provincia desde la distancia. Después, hice con Analía Carena “De todo un poco”, un ciclo que fue muy exitoso; iba los fines de semana por Radio Nacional a mediados de los ´80. Luego, en los ´90, hicimos “Muy buenas tardes”,  con Liliana Rasjido y Emilio Toscanelli, que tenía un perfil absolutamente solidario. A través de muchas campañas ayudamos a 88 escuelas rurales  del interior provincial, entregamos 67 bicicletas y todo tipo de prendas de vestir y otros elementos, en cada viaje íbamos alrededor de 200 personas con la participación de los estudiantes secundarios. Era una caravana llena de fe y esperanza, más la alegría de hacer algo por los demás.

 

  -Ello te posibilitó una distinción a nivel nacional.

  -Así es: tuvimos un reconocimiento a través del premio “Santa Clara de Asís”, más el agregado en la mención del programa “Recordando éxitos”. Fue un trabajo de equipo realmente extraordinario, con gente muy amiga y muy querida. El premio nos fue entregado en el Hotel Plaza de Buenos Aires, con la presencia de muchos famosos, también premiados, entre ellos Diego Torres, Héctor Larrea y Marcelo Tinelli. Sentí una enorme satisfacción en aquella oportunidad.
 

 

-¿Has hecho amigos entre los artistas de la llamada “música del recuerdo”?
 
-Te cuento: en este año, en Radio Valle Viejo, hice el programa “Noches de Verano”, con la participación de 66 famosos en dos meses, algo que le llamó la atención al propio Héctor Larrea. ¿Amigos? Te puedo nombrar a El Greco (que hizo famosa la canción “La nave del olvido”), Juan Ramón, Nico Favio (el hijo de Leonardo Favio), Marcelo Dupré, Piero, Luis Conte de Los Linces, Beto Orlando, Horacio Monzón de Sociedad Anónima. Una anécdota: en ese programa del verano por Radio Valle Viejo dialogué con Piero y obviamente le pregunté por su gran creación, junto a (Tcherkarki) José, “Mi viejo”, compuesta en 1969. Me contó que tenía 17 años cuando surgió ese fenómeno musical  mundial y que se la cantó a su padre, encerrados ambos en una pieza. Aclaró que su padre tenía 49 años en esos momentos. En una parte, la canción dice: “Viejo mi querido viejo, ahora ya camina lerdo, como perdonando el tiempo; él tiene los ojos buenos y una figura pesada, la edad se le vino encima sin carnaval ni comparsa”. Su papá la escuchó con atención y se emocionó hasta las lágrimas, pero según cuentan, algo no le gustó. Cuando terminó de cantarla, el padre le dijo a Piero: “Hijo, es hermosa la canción, ¡pero se la hubieras dedicado a tu abuelo. Yo tengo 49 años!”. (A pura carcajada) La verdad, me sorprendió el relato del artista.

  -¿Te sientes reconocido y respetado por tus colegas?

  -Sí, porque toda mi vida respeté a los demás, sin cuestionarlos ni criticarlos, mucho menos tener algún prejuicio para con determinada persona. Mucho  criticaron mi bajo perfil y por esa razón hay mucha gente que no te conoce verdaderamente. Te lo dije: elegí esta profesión porque me costaba comunicarme con la gente. Tengo amigos, pero no son muchos y  no son de los medios. Puedo decir que utilicé los medios para ayudar a otras personas, especialmente a través de las campañas solidarias. Jamás usé los medios para sacar beneficios personales ni necesité de favores políticas para sostener mi carrera.

 

  -Tus palabras indican que sos hombre con mucha fe.

  -Efectivamente. He pasado por momentos difíciles en mi vida, pero la fe en Dios y la Virgen me hicieron fuerte para salir adelante.

 

  -Imaginamos que sos dueño de una gran discoteca.

  -(Sonríe) ¡No, para nada, nada que ver! Mucha gente cree eso; yo tengo un equipo que me ayuda en la programación de los temas en mis programas. No escucho música del recuerdo en casa.

 

Una trayectoria impecable

Por su carrera, Guillermo Melo fue protagonista en dos importantes libros. Uno de ellos, “Yo…con la radio toda la vida”, del querido y recordado Ramón Beltrán Delgado, dice de nuestro entrevistado: “Fue el creador del programa ´Recordando éxitos´, que se convirtió en el primero en su género en todo el país, lo que le valió una distinción especial como el premio Santa Clara de Asís en el año 2002”. Por su parte, el Lic. Oscar Hugo Alaniz, en su libro “Historia del Centro Catamarqueño de Comodoro Rivadavia”, cuenta que “Guillermo Melo, a muy corta edad, llegó al Sur ansioso de poder demostrarse a sí mismo que era capaz de forjar su porvenir”, destacando el escritor “la gran trayectoria que tiene este locutor catamarqueño iniciado en la Patagonia, donde, transcurridos muchos años, sigue hablando y recordando con amor aquellas vivencias”.

 

Gente de radio

Al momento de hablar de colegas y compañeros de radio inolvidables, desde la recordada LW7 de calle Rivadavia, Guillermo Melo cuenta: “Como te decía, el primer programa que hice en la entrañable LW7 fue ´Comunicándonos´ con Anita Martinena. Después trabajé con Analía Carena, otra gran locutora. Recuerdo el trabajo con Omar Delgado, el desaparecido hijo Ramón Beltrán. Eran tiempos de (José Antonio) Pepe Yunes, Rafael Bruno, los hermanos Ricardo y Humberto Jerez, Analía Carena, Hugo González y otros. Nunca me olvido de algo: lo que me dijo Anita Martinena; me expresó que en esta profesión no se deja de aprender nunca, hasta el último día que se  haga locución y que se aprende de los maestros, de los pares e incluso de los valores de las nuevas generaciones. Y ciertamente eso me pasó en esta carrera. Tuve maestros como Luis Oscar Aisa, la propia Anita Martinena, (Juan José) ´Cacho´ Serra, Iris Agüero, Humberto Jerez, Carlos Javier Bravo, el ´Tuqui´ Saavedra y Aníbal Villafañe que hacía deportes junto con Manuel González. Hoy estoy aprendiendo de los jóvenes valores. ¡Cómo no recordarme de Manuel Flores! Un locutor muy querido con el que compartí anécdotas increíbles".

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